VICTORICA,
Benjamín
(1831-1913)


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Nació en Buenos Aires, el 15 de septiembre de 1831, era hijo de Bernardo Victorica, jefe de policía de Rosas y de doña Juana Josefa Vivanco. Se educó en el Colegio de los Jesuitas y en el Colegio Republicano Federal. Ingresó a la  Universidad de Buenos Aires, obteniendo el título de doctor en jurisprudencia en 1849, lo hizo con una tesis sobre los efectos del bloqueo, que fué replicada por el doctor Marcelino Ugarte. Practicó en el renombrado bufete del doctor Baldomero García, quien fué su padrino de tesis.
Empleado en la Asesoría de Gobierno y Auditoría de Guerra y Marina, fue más tarde designado secretario del general en jefe de la vanguardia del Ejército Confederado; Grl Angel Pacheco, en esos momentos el general más caracterizado del campo rosista. Asistió al combate de los campos de Alvarez, el 31 de enero de 1852 y a la batalla de Caseros, (3  de febrero de 1852).
Vinculado a un grupo de amigos: Miguel Navarro Viola, Juan Agustín García y Eusebio Ocampo, fué redactor del “Padre Castañeta”, periódico de crítica acerba a la política porteña, oposición franca y a la vez mordaz, donde escribía bajo el seudónimo de Lima Sorda. Sublevado Buenos Aires contra Urquiza por la revolución del 11 de septiembre, Victorica colaboró con la contrarrevolución federal encabezada por el coronel Hilario Lagos. El fracaso  del movimiento le hizo abandonar la ciudad que lo había visto nacer y refugiarse en Montevideo.
Desde allí ofreció sus servicios al general Urquiza, y éste le escribió llamándolo a su lado. Durante la presidencia del general Urquiza , fue oficial mayor del Ministerio del Interior, en 1854. Representó a la provincia de Entre Ríos desde 1855 a 1860 en el Congreso del Paraná al mismo tiempo que cumplía las funciones de juez de primera instancia.
Aunque no dictó ninguna cátedra en el histórico Colegio de Concepción del Uruguay, el mencionado establecimiento dejó honda huella en el pensamiento y en el corazón de Victorica. Colaboró con el rector Larroque y en las comisiones examinadoras. Unido en matrimonio con Anita Urquiza, el 19 de marzo de 1857, Victorica se convirtió en yerno del general, y en el familiar de confianza en el palacio San José, y como secretario privado de Urquiza, se encargó también de la atención de los asuntos oficiales y la correspondencia política.
Fundó y redactó juntamente con Mansilla y Alvear el periódico “El Uruguay” en Concepción del Uruguay, que perduró hasta 1870, teniendo a su cargo la defensa de la política urquicista.
En mayo de 1859, fue designado secretario de Guerra en el conflicto con Buenos Aires, dirimido en la batalla de Cepeda, y por sus merecimientos fue ascendido a coronel. En el avance del ejército de la Confederación hacia la ciudad de Buenos Aires, Victorica continuó teniendo a su cargo la difícil misión que había aceptado desde comienzos de la campaña. Intervino en el Pacto de Unión, firmado el 11 de noviembre en San José de Flores.
En marzo de 1860, al terminar el Grl Urquiza su mandato constitucional entregó la presidencia a Santiago Derqui. En el gabinete, Victorica retuvo la cartera de Guerra y Marina. Sin embargo, el nuevo presidente no tardó en evidenciar cierto disgusto por su permanencia en el puesto. Relajados los vínculos amistosos de Derqui con Urquiza, decidió renunciar.
Fue miembro de la convención nacional de 1860, reunida en Santa Fé el 22 de septiembre que trató las reformas a la Constitución propuestas por Buenos Aires.
Diputado en la convención constituyente de Entre Ríos en 1860 fue también presidente del tribunal superior de justicia al año siguiente contribuyendo a la organización institucional de aquella provincia.
En 1861, actuó como secretario de Guerra del general Urquiza, con el que asistió a la batalla de Pavón, el 17 de septiembre de aquel año. Fue senador nacional por Entre Ríos desde 1863 hasta 1871.
Cuando se produjo la guerra del Paraguay, en 1865 obtuvo licencia para incorporarse al ejército entrerriano, a las órdenes de Urquiza con el cargo de jefe de estado mayor. Vivió los difíciles momentos de los desbandes de Basualdo y Toledo.
Luego del asesinato del general Urquiza el 11 de abril de 1870, en su palacio de San José, pasó a establecerse con su familia a Buenos Aires, donde se ocupó de trabajos profesionales, entre los cuales debe citarse el arreglo de la testamentería de Urquiza.
En 1874 fue vocal y presidente del Consejo Nacional de Educación y fiscal de las Cámaras de Apelaciones de Buenos Aires (1875-1880).
Académico de la Facultad de Derecho y procurador general interino de la Suprema Corte, su labor de jurista ha sido reconocida y sus vistas sentaron doctrina y jurisprudencia.
Al asumir la presidencia el general Roca lo designó ministro de Guerra y Marina, el 12 de octubre de 1880. Reorganizó el ejército, fundó el Hospital Militar de la Capital, reglamentó los ascensos, logró la sanción del Código de Justicia Militar, y creó la fábrica de pólvora en Río Cuarto.
Dispuso el envío de una división expedicionaria a San Juan (isla de los Estados). Formó la Escuadra Evoluciones y la envió a Bahía Blanca donde realizó ejercicios de evolución y generales. En 1885 estableció en la isla de los Estados la subprefectura.
Señala el historiador Caillet Bois: “Pudo completar la ocupación del desierto en la llamada Campaña de los Andes con el envío de las divisiones al mando de los generales Conrado E. Villegas y Eduardo Racedo, cuyo objetivo esencial era llegar al lago Nahuel Huapi con lo cual se obtendría la sumisión de los indígenas ubicados al este de la cordillera y se eliminaría del triángulo río Limay, río Neuquén y cordillera de los Andes, todos aquellos elementos extraños que pretendían ignorar o resistir el derecho de nuestra propia soberanía. El telégrafo nacional llegó a  Ñorquin, y se instalaron numerosos fortines desde el lago Nahuel Huapi hasta Ñorquin. Los tenientes de la armada Eduardo O’Connor y Federico Erdmann acompañados por dos guardamarinas el 13 de diciembre de 1883 navegaban las aguas del lago Nahuel Huapi. La Patagonia quedaba ya definitivamente integrada a la vida nacional. Su éxito le valió a Victorica el ascenso a general de brigada”.
Encaró personalmente la campaña al Chaco central y boreal, para alejar y someter a las tribus nómades, asegurar y proteger la navegación del Bermejo y entregar a la industria extensas zonas. Dicha campaña fue autorizada por ley del 13 de septiembre de 1884. Al terminarse esta campaña del Chaco, el territorio nacional quedaba aumentado en muchos miles de kilómetros cuadrados, llegando al río Bermejo, sostiene Félix Best que: “Santa Fé, Santiago y Córdoba se veían libres del indio; Corrientes podía darse la mano con Jujuy a través de la zona conquistada, con el camino carretero de Puerto Bermejo al noroeste (Rivadavia) se acortaba para todas las provincias interesadas (noroeste) el recorrido terrestre combinado con el fluvial; el río Bermejo podría ser ahora navegado; y se fundaron pueblos como Presidencia Roca, Puerto Expedición y Puerto Bermejo”.
Fue felicitado por el presidente Roca, quien le remitió como obsequio personal su banda de guerra. Publicó como testimonio de su actuación “La Campaña del Chaco” (Buenos Aires, 1885).
A mediados de 1885 renunció al ministerio nombrándolo Roca ministro plenipotenciario en el Uruguay. Permaneció dos años en Montevideo. El presidente Juarez Celman, lo llamó para presidir la Corte Suprema de Justicia de la Nación en 1887 funciones en las que cesó el 15 de junio de 1892, acordándosele la jubilación.
Volvió a la acción política en 1892-93 como ministro de Guerra y Marina de la presidencia de Luis Sáenz Peña; luego será sucesivamente vocal del directorio del Banco Hipotecario, vocal de la Junta de Notables constituída por Argentina y Chile para convenir las bases de la delimitación de la Puna de Atacama y presidente de la Cámara de Diputados de la Nación.

Integró también el directorio del Banco de la Nación y se dedicó a las tareas educacionales, desempeñando diversas funciones en el Consejo Nacional de Educación, en la Facultad de Derecho, en el Instituto Libre de Enseñanza y otros establecimientos. Fue decano de Derecho y rector de la Universidad de Buenos Aires, muriendo en Buenos Aires el 27 de enero de 1913.



BIBLIOGRAFIA

JOSE MARIA SAROBE, El General Urquiza y la campaña de Caseros, Bs. As., 1941, tomo II.
BEATRIZ BOSCH, Presencia de Urquiza, Bs. As., 1953.
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CARLOS IBARGUREN, La Historia que he vivido, Bs. As., 1969.
RICARDO CAILLET BOIS, Semblanza de un constructor de nuestra nacionalidad: Dr Grl B. Victorica en Boletín del Instituto de Historia Argentina, Bs. As., 1969, nº 20-21.
I. FOTHERINGHAM, La Vida de un Soldado, Bs. As., 1971.
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