RONDEAU,
José
(1773-1844)


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Nacido en Buenos Aires, el 4 de marzo de 1773, cuando contaba poca edad fue llevado a Montevideo, donde su padre Juan Rondeau fijó su residencia.
En esa ciudad cursó los estudios primarios, y luego cursó los de teología hasta segundo año, los que abandonó.
Emprendió la carrera militar como cadete del Regimiento de Infantería de Buenos Aires, el 29 de agosto de 1793. Fue promovido a alférez del Regimiento de Blandengues de Montevideo, en 1797. Con dicho cuerpo tuvo activa participación en acciones contra los indios charrúas y minuanes, cabiéndole una meritoria actuación en la defensa de las fronteras de la Banda Oriental por las incursiones de los portugueses.
Se lo ascendió a teniente de Blandengues, en 1803, y poco después paso a prestar servicios en la guarnición de Maldonado, en la que fue ascendido a capitán, en 1806.
Durante la primera invasión inglesa se situó en el Cerrito con el objeto de observar los movimientos de los enemigos, y cuando cayó la plaza en poder de ellos, Rondeau logró retirarse con su destacamento hacia Canelones donde se hallaba Sobremonte. Después de la capitulación de la plaza de Montevideo (3  de febrero de 1807), afirma Valentín de Pedro que: “todo su afán es embarcar para Buenos Aires y allí seguir combatiendo contra los invasores. Recorre inútilmente algunos lugares de la costa, en busca de una embarcación que lo lleve, y cuando al fin la encuentra, cuando parece ya estar a salvo en medio del río, le da alcance una lancha de guerra enemiga. De ese modo es apresado y conducido a Inglaterra”.
Recuperó su libertad como consecuencia de la capitulación de Whitelocke en Buenos Aires en 1807. Reincorporado en España al servicio del rey tuvo actuación en Galicia en el Batallón “Buenos Aires” al mando de los generales Black y Marqués de la Romana, en las luchas libradas contra el ejército napoleónico, como oficial de caballería.
Volvía a Buenos Aires, cuando en plena navegación se enteró de los sucesos del 25 de mayo de 1810. Inmediatamente se plegó al movimiento revolucionario, cuyas autoridades lo reconocieron con el grado de teniente coronel, el 8 de marzo de 1811.
Fue nombrado jefe de todas las fuerzas patriotas destacados en la Banda Oriental. Estuvo en el combate de Las Piedras, librado por Artigas, el 18 de mayo de aquel año. Este triunfo permitió iniciar el primer sitio de Montevideo (1 de junio), Rondeau contaba con un ejército de 500 hombres, que allí permaneció hasta octubre de 1811. Ascendido a coronel regresó a Buenos Aires, donde tuvo oportunidad de sofocar el “motín de las trenzas” en el Regimiento Nº 1 de Patricios, que mandaba el Grl Manuel Belgrano.
Luego marchó a incorporarse al ejército de la Banda Oriental, siendo designado, jefe de aquellas fuerzas. Inició el segundo sitio de Montevideo, el 20 de octubre de 1812.
La brillante victoria que obtuvo en Cerrito determinó que se lo nombrara general del Ejército de las Provincias Unidas, el 5 de mayo de 1813, cargo que debió ceder a Carlos María de Alvear, por decisión del supremo director Posadas cuando estaba por ser rendida la ciudad.
Promovido a brigadier, el 14 de junio de 1814, era designado jefe del Ejército del Alto Perú en reemplazo de San Martín, que enfermo ha bajado a Córdoba. Apenas permanece unos días en Buenos Aires y parte raudo al norte para asumir la jefatura vacante.
Hízose cargo de dicho comando en Tucumán, en noviembre de ese año, y pocos meses después, al ser depuesto Alvear del cargo de director supremo por el motín de Fontezuelas, en Buenos Aires se lo designó como director provisorio con retención de la jefatura del norte, y al Cnl Alvarez Thomas para que desempeñase interinamente mientras Rondeau se hallaba ausente.
El 17 de abril sus fuerzas batieron a los realistas en Puesto del Marqués, mas tras el descalabro de Venta y Media (20 de octubre de 1815), Rondeau intenta dirigirse a Cochabamba, 120 kilómetros al noroeste de dicho punto donde pensaba mantenerse a la defensiva hasta la llegada de mil hombres que desde Buenos Aires conducía el Cnl Domingo French. Pezuela marcha aceleradamente hacia Cochabamba, y en Sipe-Sipe ocurrió el encuentro entre ambos ejércitos, sufriendo el patriota una decisiva derrota (29 de noviembre de 1815). Juzga así el Cnl Martín Suarez las consecuencias del desastre de Sipe-Sipe: “Se perdió para siempre el Alto Perú y las Provincias Unidas del Río de la Plata, que acababan de declarar su independencia; quedaron solas y aisladas, dado que Morillo dominaba el territorio de la actual Colombia, Chile se encontraba sojuzgada, y el ejército realista del Alto Perú había sido reforzado por nuevos contingentes de la Península”.
Relevado un año más tarde del Ejército del Alto Perú, entregó el mando en Las Trancas al Grl Belgrano, el 7 de agosto de 1816, por disposición del director supremo Pueyrredón. Volvió Rondeau a Buenos Aires y a su pedido se instruyó un sumario levantado por el coronel Holmberg para juzgar su conducta, sobreseyéndosele en la causa. Pueyrredón lo nombró jefe del estado mayor general, ejerciendo por un tiempo esas funciones. Cumplió una breve gestión en calidad de gobernador interino de Buenos Aires desde el 5 de junio hasta el 30 de julio de 1818.
Por renuncia de Pueyrredón se desempeñó como director supremo debido a la decisión adoptada por el Congreso, desde el 9 de junio de 1819 hasta el 11 de febrero de 1820, en que el Cabildo le intimó la cesación del mando con motivo de haber sido derrotado en la cañada de Cepeda (1º de febrero de 1820) por las fuerzas de Ramírez y López, que exigían la desaparición del Congreso y del régimen directorial y que el pueblo de la ciudad y campaña de Buenos Aires designaran libremente sus gobernantes.
Prestó después su cooperación al Cnl Dorrego en la campaña que dirigió contra el Grl Alvear y el caudillo chileno José Miguel Carrera, siendo designado inspector general de tropas y milicias, el 21 de octubre de 1820. Con posterioridad se retiró a la vida privada para no comprometerse en las luchas fraticidas. Por la ley del 26 de agosto de 1822 fue incluido en la reforma militar con el grado de brigadier. En 1824, fue designado jefe del ejército que se formó para combatir los indios del sur de la provincia de Buenos Aires, expedición que sólo llegó hasta las proximidades de lo que fue luego Bahía Blanca.
Cesó en la Inspección y Comandancia General de Armas, el 8 de junio de 1824, fecha en que regresó a Buenos Aires. Por renuncia del general Rodríguez se encargó del mando del Ejército de Observación en 1826, ante el conflicto desatado que epilogó en la guerra con el imperio del Brasil. Destinado a la plana mayor del ejército el 18 de diciembre de 1826; se lo designó nuevamente inspector y comandante general en 1827. Desde julio a octubre de 1828, se desempeñó como ministro de Guerra y Marina por designación del gobernador Dorrego.
Terminada la guerra con el Brasil, la Asamblea Constituyente del Uruguay lo eligió gobernador y capitán general provisorio de la nueva República Oriental con el fin de sosegar las aspiraciones de mando de los generales Rivera y Lavalleja, y recuerda J. A. Scotto: ”como el elegido residía en Buenos Aires, partió de esta ciudad el 15 de septiembre y llegando a Canelones, prestó juramento ante la Asamblea (22 de diciembre de 1828) y tomó posesión del cargo”.
Debe señalarse que no usó el título de presidente, sino el de gobernador y capitán general interino del Estado. En el ejercicio de sus elevadas funciones se distinguió siempre por su moderación y por el deseo de ser imparcial.
Gobernó el nuevo estado americano independiente hasta el 17 de abril de 1830. Radicado definitivamente en el vecino país, se lo incluyó en el escalafón con el grado de brigadier general, incorporándose al estado mayor general, el 19 de noviembre de 1830. Durante la presidencia de Rivera se  le designó encargado de negocios del Uruguay ante el gobierno argentino, el 28 de diciembre de 1832.
Finalizado ese destino diplomático, nombrósele jefe del estado mayor del ejército, desempeñando esas funciones hasta el 5 de abril de 1838, en que las abandonó por enfermedad.
Presidente de la Junta de Higiene Pública en 1836, fue nombrado ministro de Guerra y Marina el 6 de febrero de 1839, por Gabriel A. Pereira en ejercicio del Poder Ejecutivo. Rivera elegido por segunda vez Presidente de la República el 1 de marzo, lo ratificó en ese puesto, del que fue relevado por enfermedad en 1840. El último cargo que desempeñó fue el de presidente del Consejo del Estado en 1842.

Falleció en Montevideo, septuagenario, el 18 de noviembre de 1844, cuando la ciudad sufría el sitio de las tropas mandadas por Oribe. A su muerte dejó una interesantísima memoria de sus servicios y campañas.



BIBLIOGRAFIA

JOSE RONDEAU, Autobiografía, en Biblioteca de Mayo, Bs. As., 1960, tomo II, pp. 1783-1842.
BARTOLOME MITRE, Historia de Belgrano y de la Independencia Argentina, Bs. As., 1941.
VALENTIN DE PEDRO, El General Rondeau en España y América, en La Prensa, 11 de agosto de 1946.
JOSE MARIA PAZ, Memorias Póstumas, Bs. As., 1954, tomo I.
ANTONIO SANCHEZ ZINNY, Historia de los Gobernadores de las Provincias Argentinas, Bs. As., 1987, tomo I.