PAGOLA,
Manuel Vicente
(1781-1841)


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Nació en Canelones, República Oriental del Uruguay, el 19 de junio de 1781. Era hijo de Agustín Eusebio Pagola, capitán de Blandengues, y doña María de la Concepción Ribero.
Recibió la mejor educación en Montevideo, inclinándose por la carrera de las armas. En 1800 sentó plaza en el Cuerpo de Blandengues, y poco después prestó servicios en la frontera como oficial.
En 1806 y 1807, luchó contra las invasiones inglesas y al producirse la Revolución de Mayo, se pasó a las fuerzas patriotas poco después del combate de Las Piedras, y participó en el primer sitio de Montevideo. En el transcurso del mismo, fue despachado por Rondeau a la frontera del Yeguarón para impedir las incursiones de los portugueses.
Levantado el sitio en octubre de 1811 Pagola marchó con las tropas de Artigas al Ayuí. En 1812 fue ayudante del jefe oriental y su primer edecán.
El Triunvirato, resuelto a iniciar las operaciones en la Banda Oriental, nombró a Manuel de Sarratea jefe de las fuerzas sitiadoras de Montevideo, debiendo Artigas resignar el mando.
Algunas unidades de aquél acataron la nueva jefatura, pero las de Pagola continuaron fieles, operando como cuerpo independiente en la Banda Oriental, hasta que el relevo de Sarratea hizo que Artigas volviese al sitio de Montevideo. Cuando el 20 de enero de 1814, el prócer oriental se retiró del sitio, de las divisiones orientales sólo permanecieron junto a Rondeau, las mandadas por Manuel Francisco Artigas, hermano del caudillo y las de Manuel Vicente Pagola, quien permaneció en su puesto hasta la capitulación de Vígodet.
Por decreto del director Posadas (3 de marzo de 1814) se creó el Regimiento 9 de Infantería que inmediatamente pasó a completar su organización en el campamento militar del Cerrito frente a Montevideo, siendo su primer jefe el Tcnl Manuel Vicente Pagola.
Junto a los restantes vencedores, recibió la medalla de oro que le otorgó el director Posadas y el honroso título de “Benemérito de la Patria en Grado Heroico”, y sus tropas merecieron del Grl Alvear comandante del Ejército el calificativo de “brillante y bravo regimiento”.
En septiembre de 1814, pasó a reforzar el Ejército del Alto Perú con su Regimiento Nº 9, encontrándose a fines de noviembre de ese año ya en Jujuy.
Se distinguió en la batalla de Sipe-Sipe, librada entre el 27 y el 29 de noviembre de 1815 donde sus fuerzas son mencionadas en el parte de la batalla y en las memorias póstumas de Paz. “Al 9 de línea -narra Fued Nellar-, le tocó formar sobre el ala derecha del dispositivo de combate, lugar en el que recibe bizarramente el ataque a fondo de la fuerzas adversarias, que lo hacen retroceder. Reacciona y vuelve a la lucha con empuje magnífico, carga a la bayoneta y se estrella contra el formidable muro de la infantería realista donde es despedazado. En el momento se ordenó el repliegue general y los bizarros despojos del heroico regimiento abandonaron el campo de batalla”.
También participó en la expedición de Rondeau contra Güemes en Salta en marzo de 1816. Al ser reemplazado aquél por Belgrano, Pagola obtuvo la separación del Ejército del Norte, consiguiendo la cédula de retiro.
“Opositor al director supremo Pueyrredón -señala Vicente Sierra-, el 13 de febrero de 1817 fue detenido conjuntamente con Vicente Pazos Kanki, Eusebio Valdenegro y Félix de Castro, quienes el 8 de marzo fueron embarcados en la ‘Hero’, nave que los abandonó el 7 de mayo en las playas de los Estados Unidos”.
Publicó en Filadelfia un folleto titulado “Manifiesto de la inocencia del coronel Manuel V. Pagola en el violento procedimiento de su proscripción”.
Reemplazado Pueyrredón por Rondeau, los proscriptos volvieron al país y Pagola se reincorporó al ejército el 20 de agosto de 1819.
Después del combate de Cepeda (1º de febrero de 1820), donde el ejército del director Rondeau fue vencido por las fuerzas de Ramírez y López, los jefes y oficiales que se hallaban en la ciudad fueron conminados, asevera Diego L. Molinari, para que se hicieran presentes ante el general Soler, jefe del llamado ejército “exterior” para enfrentar a los federales; entre ellos se contaban, Manuel Vicente Pagola, Manuel y José María Escalada, Florencio Terrada y Eduardo Holmberg entre otros.
Fue uno de los firmantes de la intimación al cabildo de Buenos Aires, fechado el 10 de febrero de 1820 en el cuartel general del Puente de Márquez, donde Soler exigía la disolución del congreso y la renuncia del director Rondeau.
En abril de aquel año, fue nombrado jefe del Regimiento de Blandengues y marchó con el general Soler contra el ejército de López, Alvear y Carrera que al frente de 1.300 hombres cruzaban el arroyo del Medio avanzando rápidamente por la campaña de Buenos Aires.
La batalla se dió el 28 de junio en la cañada de la Cruz siendo el triunfo de la caballería de López, rápido y decisivo.
Igual que en Cepeda, se salvó la infantería a las órdenes del Cnl Manuel Pagola, quien se retiró a la capital donde llegó el 30 de junio, mientras Soler marchó en dirección a Luján.
A su arribo a Buenos Aires publicó un bando llamando al pueblo a las armas, bajo la pena de muerte, después de haberse instalado en el fuerte con sus soldados. Se atribuyó el mando absoluto e hizo dimitir al general Marcos Balcarce, que había sido nombrado por el Cabildo “comandante militar de las armas”. Dicha corporación nombró con ese cargo a Dorrego, pero habiendo manifestado Pagola dudas de que aprobaran las tropas tal designación, aquél se excusó y el Cabildo lo nombró comandante interino.
Mientras tanto los caudillos se aproximaron a la Capital. Por imposición de Estanislao López, el Cabildo llevó adelante el nombramiento de una Junta de Electores que debía designar el gobernador propietario, decisión que disgustó a Pagola quien se opuso a lo actuado. Entonces los cabildantes se reunieron secretamente, destituyeron a Pagola, y nombraron a Dorrego comandante militar de la plaza.
Finalmente Pagola hizo entrega del Fuerte, retirándose a su casa a los seis días de su dictadura. Cuando Martín Rodríguez fue designado gobernador de Buenos Aires estalló la contrarrevolución del partido federal, el 1 de octubre de 1820, dirigida por el coronel Pagola y apoyada por Agrelo, Soler e Hilarión de la Quintana.
Tras reñido combate en las calles y azoteas de la ciudad, los revolucionarios ocuparon la Fortaleza y la plaza de la Victoria. El gobernador Rodríguez y el Cnl Vidal pudieron escapar al amparo de la noche en dirección a la campaña en busca del comandante Juan Manuel de Rosas, quien se les incorporó el 2 de octubre con el Regimiento Nº 5 de Milicias de Campaña, compuesto de mil hombres perfectamente equipados, montados y sostenidos a su costa.
Al día siguiente se inició el ataque sobre la capital, que continuó el 4 de octubre durante el cual Martín Rodríguez se posesionó de buena parte de la ciudad.
El 5 de octubre comenzó el ataque general siendo las fuerzas que respondían a Pagola dispersadas después de un reñido combate.
El Cnl Pagola con algunas tropas se puso en marcha en busca de Dorrego vencido en el Gamonal, pero al saber que se había puesto a las órdenes de Martín Rodríguez y que éste había dispuesto su persecución, se embarcó para Montevideo.
A mediados de 1821 fue autorizado por el gobierno de Montevideo a reunir algunos cientos de cabezas de ganado realengo para poblar los campos de Canelones en los que había vivido su familia. No tomó parte en la campaña libertadora de Lavalleja, ni en la guerra del Brasil.
En 1828 fue jefe político y de policía del Departamento de la Capital función en la que mereció elogios.
En las elecciones para la Asamblea General Constituyente resultó elegido diputado por Durazno, ejerciendo su mandato hasta la disolución de la misma, sin participar en los debates de la redacción de la constitución uruguaya de 1830.
Apoyó a Rivera contra la rebelión de Lavalleja en 1832, y se halló ausente de las luchas civiles de 1836 a 1838.

Murió posiblemente en Buenos Aires hacia 1841, olvidado y en la mayor indigencia.

 

BIBLIOGRAFIA

ENRIQUE PATIÑO, Los tenientes de Artigas, Montevideo, 1936.
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