DEL PINO, Antonio
(1783-1849)


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Antonio del Pino, nació en Ferrol, España, en 1783. Era hijo de don Nicolás del Pino, primer piloto graduado de alférez de fragata y de doña Cayetana Casanova. A la edad de doce años, el 29 de diciembre de 1795, ingresa de meritorio en la Academia de Pilotos, de donde posteriormente egresa como pilotín, cargo con el que presta sus servicios en el virreinato del Río de la Plata.
Estaba destinado en el apostadero naval de Montevideo, donde actúa a raíz de las invasiones inglesas, destacándose en similar forma en las luchas con los portugueses.
Producida la Revolución de Mayo, se declaró partidario y servidor de la misma; adhesión significativa para la junta de gobierno, tal como muy bien lo señala el entonces capitán de navío contador Arguindeguy, ya que fuera “... el primer oficial naval que acepta órdenes de la misma y, su buque -“Vizcaino”, luego “América”- el primero que puede considerarse al servicio de la causa patriota”.
La actitud asumida por Del Pino, le significó el ser dado de baja de la armada española “en castigo de la traición a su rey y a su patria”.
Habiendo renunciado al cargo de comisario de guerra de la expedición auxiliadora al Alto Perú don Juan Gil, nombrado el 14 de junio por la Junta, ésta designó el 19 en reemplazo del dimitente, a don Antonio del Pino, miembro de la plana mayor, quien tendría “intervención en la guarda  y todo lo económico de víveres, municiones  y aprestos”. Por tal causa se reconoce esa fecha como la de la creación de la Contaduría General del Ejército. El comandante de intendencia Del Pino se mostró escrupulosamente cumplidor de su delicado cargo, acompañando al ejército durante toda la campaña y manteniéndose en frecuente comunicación con la real hacienda de la capital.
Por su actuación mereció elogiosos conceptos de todos los jefes con los cuales prestó servicios.
El 16 de abril de 1812 contrajo matrimonio en Jujuy con doña Teresa de Aguirre, perteneciente a una tradicional familia de esa ciudad.
Instalada la Asamblea General Constituyente de 1813, una de sus primeras medidas, fue la de remover a todo empleado público europeo que dentro de un plazo de 15 días, no obtuviera la ciudadanía americana. Del Pino eleva a la Asamblea una nota de presentación para permanecer en el cargo.
Belgrano que se hallaba al frente del ejército, influyó para que permaneciera en sus funciones, haciéndole también otorgar el título de ciudadano americano. Respecto de Del Pino, Belgrano decía al gobierno que había “dado pruebas incontrastables de ser un americano por adopción, y sus servicios y contracción al desempeño de sus obligaciones los ha manifestado más de una vez”.
Prestó también servicios a las órdenes de San Martín, cuando éste ejerció la breve jefatura del Ejército del Norte, continuando los mismos con el general Rondeau.
En el año 1816, Del Pino solicita su retiro a causa de razones de salud, a lo que el director Pueyrredón hace lugar en los siguientes términos: “Por cuanto atendiendo a los méritos y servicios del comisario mayor del Ejército Auxiliar del Perú, don Antonio del Pino y en consideración a sus achaques he venido a solicitud del mismo a concederle su retiro del servicio sin sueldo alguno con goce del fuero y uso de uniforme”.
Desde entonces quedó en Jujuy, donde ejerció varios cargos de importancia, llegando a ser, en 1823, ministro tesorero de Hacienda.
En 1826 fue elector para presentar al Congreso Nacional dos diputados por Jujuy y el 18 de abril del mismo año figura en la terna para teniente gobernador de dicha provincia.
El 4 de julio de 1830 se le concedió jubilación como funcionario de la misma, lo que no le impidió desempeñar el cargo de juez de primera nominación, del que tomó posesión el 1 de enero de 1831.
En la administración de justicia dio muestras de ilustración y honradez. A fines del mismo año asumió el gobierno provincial, reemplazando al gobernador don Fermín de la Quintana.
Cuando el 18 de noviembre de 1834, el territorio jujeño se emancipa de Salta, Del Pino pasa a esta provincia, en la que se mostró partidario de la política de Rosas, haciéndose notar, cuando ejerció el cargo de ministro de Hacienda salteño e intendente honorario del ejército, por sus acuerdos y proclamas, cuyo estilo en poco difería a las suscriptas por el gobernador de Buenos Aires.
Fallece en la ciudad de Salta, el 23 de junio de 1849, siendo sepultado sus restos mortales, en la iglesia de Nuestra Señora de la Candelaria.

En el año 1877, el Congreso de la Nación concedió a la señorita Lisma del Pino, una pensión graciable de cuarenta pesos mensuales, en “... atención a los servicios prestados por su padre, como comisario mayor de los ejércitos de la independencia”.




BIBLIOGRAFIA

ANTONIO ZINNY, Historia de los Gobernadores de las Provincias Argentinas, Bs. As., 1933, tomo V.
ENRIQUE UDAONDO, Diccionario Biográfico Argentino. Buenos Aires, Coni, 1938, pag. 835-836.
EMILIO A. BIDONDO, Historia de Jujuy, S. Salvador de Jujuy, 1970.
ORESTE CARLOS ALES, (General Int (R) Antonio del Pino. Primer Comisario de Guerra del Ejército Argentino 1810-1816) Buenos Aires, 1981.
ANGEL JUSTINIANO CARRANZA, Campañas Navales de la República Argentina, Bs. As., 1916.
MANUEL CASTRO LOPEZ, Gallegos que ayudaron a la Emancipación Sudamericana. Bs. As., 1913, pp. 49/80.