BOUCHARD, Hipólito
(1780 - 1837)


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El 15 de enero de 1780 nacía en Saint Tropez, Marsella, Francia, quien fuera un símbolo de la guerra por la independencia americana, y baluarte de la marina nacional: Hipólito Bouchard, aunque en realidad sus padres, Andres Luis Bouchard y Ana María Teresa Brunet, lo bautizaron con los nombres de Andrés Pablo.
En su juventud se inició en la marina mercante de Francia y participó en varias contiendas con buques ingleses siendo segundo comandante de un navío corsario.
Fue en 1809 cuando llegó a Buenos Aires poniéndose al servicio del gobierno patriota luego de pronunciarse en favor de ellos. El 1º de febrero de 1811 se lo nombró capitán del bergantín “25 de Mayo” y presentó combate en San Nicolás (2 de marzo de 1811). En dicha acción hizo abandono de su embarcación teniendo que someterse luego a un tribunal de guerra. Saavedra le restituyó su cargo manifestando que había actuado con valor y abnegación, habiendo abandonado su buque a último momento ante la amenaza de caer prisionero.
Posteriormente se desempeñó como jefe de la escuadrilla que defendió la ciudad de Buenos Aires, durante el bombardeo que realizó la escuadra  de Montevideo (julio y agosto de 1811).
Integró más tarde una fuerza terrestre, la de los Granaderos a Caballo, comandada por el futuro Libertador de América, el Tcnl José de San Martín. Fue aceptado en el famoso cuerpo el 24 de abril de 1812 con el grado de subteniente y participó en el glorioso combate de San Lorenzo (3 de febrero de 1813) como teniente de la 1ª Compañía del 1er Escuadrón. En aquella batalla conquistó la enseña realista matando a su abanderado, esto llevó aparejado se le concediera la ciudadanía argentina por su valor (18  de junio de 1813) y se lo ascendiera a capitán de granaderos.
Incorporado al Ejército Auxiliar del Perú realizó la campaña que dicha fuerza tenía asignada. Igualmente Alvear lo destinó mas adelante a la marina, especificamente a la comandancia de la corbeta “Halcón”.
Como segundo jefe formó parte de la expedición que comandaba el Alte. Guillermo Brown en el Pacífico (1815), y fue protagonista en varias acciones bélicas, atacando puertos y capturando diversos buques. Como consecuencia de un desacuerdo entre Brown y Bouchard, este último decidió abandonar la expedición retornando a Buenos Aires en 1816 con una nueva nave, la fragata “Consecuencia” que le permutó al almirante. Fue ascendido a sargento mayor de marina y le cambió el nombre a la fragata poniéndole “Argentina”. Con esta embarcación dió la vuelta al mundo zarpando el 9 de julio de 1817 y llegando a Valparaíso el 3 de julio de 1819.
El corso se decretó oficialmente a fines de 1816 y Bouchard, con la bandera argentina en su buque, efectuó una aventura de dos años donde bregó por la libertad de los esclavos, dominó y forzó ciudades y puertos, castigó a la piratería y doblegó fortificaciones.
Narra así Yaben ese periplo extraordinario: “El 9 de julio de 1817 zarpa Bouchard de la Ensenada de Barragán, al grito de “!Viva la Patria!”. Marcha con rumbo a Madagascar, en busca de los buques realistas que espera encontrar allí prometiéndose cazar las naves españolas que seguían el camino para las Filipinas. El 4 de septiembre la “Argentina” recala en Tamatava, puerto principal de Madagascar, a la entrada del océano Indico, llegando a tiempo para impedir a 4 buques negreros realizar su infame comercio, glorificando así la bandera de la Patria que tremola en el palo mesana de su fragata. Atraviesa el océano Indico y llega a las costas occidentales de la India, dirigiéndose de allí al archipiélago de la Sonda, tocando sucesivamente Java, Macassar, Célebes, Borneo y Mindanao (...). En Java el escorbuto diezmó su tripulación, fondeando en el mar más de 40 cadáveres; en el estrecho de Macassar se ve repentinamente atacado por cinco buques piratas, quedando victorioso después de un rudo combate de hora y media (...). El 31 de enero de 1818 Bouchard establecía vigoroso bloqueo a la isla de Luzón, la más grande del archipiélago de las Filipinas, base y centro del poder de la metrópoli española (...). Durante los dos meses que duró el bloqueo, la “Argentina” capturó 16 buques mercantes que echó a pique frente a las baterías de Manila. Aborda otros buques más poderosos que el suyo entre estos, un bergatín español, y captura 400 tripulantes; (...). El 21 de mayo abandonó las costas filipinas para dirigirse a las de China, pero ante las penalidades que le presentó la navegación, desistió y se dirigió a Oceanía, llegando a Hawai, la mayor de las islas de Sandwich. Bouchard se enteró de que una corbeta que había en la playa era la “Chacabuco”, cuya tripulación habiéndose sublevado al almirante Brown y después de cometer toda clase de piratería, se la habían vendido al rey de aquella isla. Decidido Bouchard a rescatarla, se hizo conducir a presencia del rey y obtuvo de él la entrega de la corbeta y de su tripulación, mediante una módica indemnización. Firmó, además, con el soberano, un tratado de unión y comercio con las Provincias Unidas del Río de la Plata, cuya independencia reconoció solemnemente (...).
El 23 de octubre de 1817, hizo rumbo a las costas de California, fondeando frente a San Carlos de Monterrey, (...) al día siguiente la “Argentina” se lanza al combate, desembarcando Bouchard 200 hombres, con los cuales derrota las fuerzas de caballería e infantería que se oponen a su paso, y después de una porfiada y sangrienta lucha, toma por asalto la fortaleza y la ciudad, enarbolando en el más alto torreón, el pabellón azul y blanco. Se apodera de abundantes municiones y armamento. Pone en libertad a los prisioneros, manda demoler todas las baterías e inutilizar los cañones. Incendia los almacenes del rey, los presidios y las casas, y después de permanecer allí por espacio de seis días, enarbola la bandera azul y blanca, en el lugar más elevado de los escombros del fuerte. Pasa como una tromba sobre los puertos de San Blas, Acapulco, Santa Bárbara, San Juan, en cada de uno de los cuales repite las proezas de San Carlos de Monterrey, llevando a bordo cuanto tenía valor, incendiando campos, echando abajo murallas y derrumbando fuertes.”
Sin embargo, cuando amarró en Chile, Cochrane lo encarceló y le quitó el valioso botín que había conquistado. A los cinco meses recuperó su libertad y se dirigió a  Buenos Aires donde fue recibido como un héroe.
En 1820 volvió a Chile y realizó toda la expedición al Perú. La “Argentina” fue rebautizada con su antiguo nombre: “Consecuencia”; y en ella fue donde se embarcó el Regimiento de Granaderos  a Caballo y el de Cazadores a Caballo. Nuevamente Cochrane le hizo una mala pasada al sustraer las cajas del tesoro peruano que estaba  embarcado en un buque puesto bajo su custodia.
Luego que el marino inglés abandonara en 1822 al Ejército Libertador, San Martín creó la escuadra peruana y le dió a Bouchard el mando de la fragata “Prueba”, (la más importante de todas las naves).
Hacia 1828 siguió prestando servicios al Perú en la expedición a Guayaquil. El gobierno peruano reconoció su gesto con el regalo de tierras cerca de Palpa como recompensa a su esforzada labor. Allí fue donde estableció, gracias a su fortuna, un establecimiento azucarero, donde también quiso el destino fuera asesinado por un mulato en 1837 a los 57 años de edad. Su esposa Norberta Merlo, con la que se había casado en 1812, murió en Montevideo, el 15 de Marzo de 1869.
Héctor Ratto así lo perfila: “No fue un jefe naval al estilo de Brown, Espora o Rosales, sino un capitán corsario por temperamento e inclinación de su espíritu. No es su perfil el de un jefe regular sino un apresador tenaz dotado de voluntad férrea e instintiva (...). Su ejemplo nos será necesario mientras el mar siga siendo liza donde se miden y triunfan los hombres acometedores y audaces que el elemento reclama.”


BIBLIOGRAFIA

HECTOR R. RATTO, Capitán de Navío Hipólito Bouchard, Bs. As., 1961.
JACINTO YABEN, Hipólito Bouchard, soldado de mar y tierra, en Boletín de la Academia Nacional de la Historia, Bs. As., 1947-48.
CESAR QUIROS, Hipólito Bouchard y los Granaderos del General San Martín ..., Bs. As., 1966.
HUMBERTO F. BURZIO, Capitán de Navío Hipólito Bouchard al servicio de la marina de guerra del Perú, en Cuarto Congreso Internacional de Historia de América, Bs. As., 1966, t. IV, p. 167-217.
TEODORO CAILLET BOIS, Nuestros Corsarios Brown y Bouchard en el Pacífico 1815-1816. Bs As, 1930.