(1774-1843)

Nació en la ciudad de Buenos Aires el 9 de febrero de 1774, hijo del Tte Jaime Viamonte, catalán y de doña Bárbara Javiera Gonzalez, porteña.
A los doce años ingresó como cadete en el Regimiento de Infantería, pasando luego a prestar servicios como comandante de la Guardia de Frontera en la campaña contra los portugueses en la Banda Oriental hasta 1803.
En la primera invasión inglesa de 1806, con el grado de teniente, y como ayudante de campo de Liniers, vino en auxilio de Buenos Aires desde Montevideo. Se distinguió bravamente en todas las acciones que tuvieron lugar y principalmente en la toma del Parque del Retiro y en la Reconquista de la ciudad (12 de octubre de 1806).
La segunda invasión, encontró a Viamonte en el puesto de honor. Se le había confiado un tren de artillería volante con el que operó el día 19 de enero en el Buceo; y aunque abandonada la división por las otras tropas; sostuvo el fuego durante mucho tiempo y fué salvada gracias al valor y pericia de su jefe.
La plaza de Montevideo fue tomada y Viamonte pasó a Buenos Aires, donde a instancias del comandante y oficiales del Cuerpo de Patricios se le confirió la sargentía mayor del Regimiento que quedaba vacante por renuncia de don Manuel Belgrano (16 de marzo de 1807).
Desde entonces puso todo su empeño en la organización y disciplina de los Patricios.
Los ingleses decidieron el ataque a Buenos Aires, desembarcando el 28 de junio en la Ensenada de donde emprendieron la marcha hacia la capital del virreinato. Liniers salió a su encuentro pero fue vencido y se retiró a la ciudad para organizar su defensa.
Los patricios fueron distribuidos en los puntos de mayor peligro y en todos se cubrieron de gloria, particularmente en su propio cuartel (Colegio de San Carlos), donde 200 hombres a las órdenes del My Viamonte consiguieron contener y derrotar una columna que se dirigía por la calle del Correo (hoy Perú) a la gran plaza, siendo trofeo de tan bizarra defensa un cañón quitado al enemigo.
Esto tenía lugar en las primeras horas del día; a las once de la mañana rendía Viamonte una fuerza que al mando del Tcnl Cadogan se había apoderado de la casa de la virreina, desde donde hostilizaba todos sus contornos.
El 3 de abril fue nombrado capitán graduado de infantería (1808), sirviendo siempre como sargento mayor de la Legión Patria, cargo que desempeñó hasta enero de 1809. A consecuencias del alzamiento de Martín de Alzaga y los españoles europeos contra Liniers, reprimido por los regimientos criollos, obtuvo el grado de teniente coronel.
Cuenta Cutolo que “en los días de mayo de 1810 se le ofreció la jefatura del movimiento revolucionario, como lo reconocen Castelli y Martín Rodríguez en sus memorias. Viamonte declinó ese alto honor por lealtad a Saavedra, su jefe, a quien mandó llamar”. A la llegada de éste, desde San Isidro, en la casa de Viamonte fue donde se decidió la revolución.
Asistió al Cabildo Abierto del 22 de mayo, siendo su voto “que debía cesar el virrey y reasumir la autoridad el Cabildo como representante del pueblo, interín formaba un gobierno provisorio dependiente del que representase el soberano”.
El Tcnl Viamonte, que tanto se había distinguido en la Revolución de Mayo y que era considerado un militar lleno de aptitudes, entró como coronel del Regimiento Nº 6 de nueva creación, a formar parte del Ejército del Norte (3 de noviembre de 1810), tropas que obtuvieron la inaugural victoria de Suipacha.
La lucha entre saavedristas y morenistas, encontró eco en el norte, por lo que el ejército se resintió en su disciplina.
El enviado de la Junta y vocal de la misma, Dr Castelli del partido morenista, veía con malos ojos a Viamonte por considerarlo amigo incondicional de Saavedra.
Los realistas comandados por el general Goyeneche derrotaron a los patriotas en Huaqui o Desaguadero (20 de junio de 1811), que debido a las acertadas disposiciones de Viamonte pudieron replegar sus tropas en orden, sin que aquel jefe las persiguiese.
El gobierno ordenó volver a Buenos Aires, a Castelli, Balcarce y Viamonte para dar cuenta de sus conductas en el desastre de Huaqui. Se labró un proceso célebre que duró dos años, y le privó su libertad. Al término del mismo se dictaminó su inocencia y la de Balcarce.
El 31 de diciembre de 1813, fué nombrado mayor general del ejército de Buenos Aires, encargándose al año siguiente de organizar y estructurar los cuerpos de milicias.
En 1814, el director Posadas lo designó gobernador intendente de Entre Ríos. Al ser derrotadas las fuerzas de Dorrego por las tropas de Artigas en la Banda Oriental, Viamonte con las tropas de su mando protegió a los dispersos, venciendo a los tenientes de Artigas, Basualdo y Otorgués en el paraje denominado Rincón (14 de diciembre de 1814).
De regreso a la capital, al producirse la sublevación de Fontezuelas el 13 de abril contra el director Alvear, que dió lugar a su caída, el Cabildo lo ascendió a coronel mayor, formando parte de la comisión militar que debía juzgar a los alvearistas.
En julio del mismo año, le confiaba el gobierno el mando de una expedición que tenía por objeto quebrar la influencia de Artigas en Santa Fé, que siendo parte integrante de la intendencia de Buenos Aires se había declarado independiente bajo la protección del caudillo oriental. Vencido el ejército porteño fue apresado Viamonte y permaneció más de un año prisionero de Artigas en el campamento de la Purificación.
El 19 de mayo de 1818 fue elegido diputado por la provincia de Buenos Aires en el Soberano Congreso, siendo interrumpido en el ejercicio de sus funciones el 25 de enero de 1819, en que fue nombrado general en jefe del ejército sobre Santa Fe.
El Grl Viamonte avanzó hasta el Rosario y después de algunos combates de variada suerte, celebró con Estanislao López, el armisticio de Santo Tomé, el 7 de abril de 1819. El general Belgrano se trasladó al Rosario y se hizo cargo de todas las fuerzas, y Viamonte se retiró a Buenos Aires, donde continuó su representación siendo elegido presidente del congreso el 3 de Agosto de 1819.
En 1820, cuando Buenos Aires y el país quedaron expuestos a la grave crisis interna, emigró a Montevideo. A fines de ese año, a su vuelta, asumió la jefatura de la Legión Patricia.
El 14 de mayo de 1821 ejerció el gobierno de la provincia, como sustituto del Grl Martín Rodríguez, durante la ausencia de éste en campaña contra Ramírez, caudillo de Entre Ríos.
En 1822, pidió su retiro militar. Electo diputado por tercera vez en 1824, fue nombrado asesor durante la guerra con el Brasil. Caída la presidencia de Rivadavia, fue electo representante de la provincia el 9 de agosto de 1827, durante la administración Dorrego.
Producido el derrocamiento y fusilamiento del gobernador en diciembre de 1828, los federales resistieron con las armas, encabezados por el comandante de milicias, Juan Manuel de Rosas, sosteniendo Carlos Ibarguren que: “El nombre de Viamonte surgió en el acuerdo entre Rosas y Lavalle para ser proclamado gobernador provisorio como resultado de la Convención de Barracas, el 24 de agosto de 1829”.
Procuró en toda forma pacificar la provincia, llegando a prohibir el uso de divisas o distintivos de los partidos políticos.
El 1 de diciembre de 1829, se restablecía la legislatura federal. Sus miembros eligieron casi por unanimidad como gobernador a Rosas; Viamonte cesó en sus funciones el 6 de diciembre.
Volvió a ser diputado de la provincia el 28 de abril de 1830 y otra vez el 9 de mayo de 1831. El 14 de mayo de 1832 renunció a dicha representación abrumado por dificultades personales: su salud quebrantada, la muerte de su esposa y la necesidad de sostener a sus hijos.
Los sucesos de Buenos Aires de 1833, con la destitución de Juan Ramón Balcarce del poder, llevaron a la Sala de Representantes el 4 de noviembre de ese año a designarlo gobernador. Afirma Alonso Piñeiro que su segunda administración “se caracterizó por el mantenimiento de sus antecedentes liberales: obtuvo franquicias la prensa, se dió publicidad a los actos administrativos, se restauraron las finanzas, ocupóse de la educación y la asistencia social, se reorganizó el Hospital General de Hombres y se instaló la Sociedad Filantrópica”.
El gobierno de Viamonte fué tenazmente obstaculizado por los federales rosistas, renunciando finalmente el 5 de junio de 1834.

Viamonte se retiró a la vida privada. En 1840 emigró a Montevideo, falleciendo en esa ciudad el 31 de marzo de 1843.

BIBLIOGRAFIA

GABRIEL A. PUENTES, Juan José Viamonte, Bs. As., 1948.
RICARDO LEVENE, Los Gobiernos de Lavalle y Viamonte, en Historia de la Nación Argentina. Bs. As., 1949, Vol VII.
ARMANDO ALONSO PIÑEIRO, Historia del General Viamonte y su época, Bs. As., 1959.
AMBROSIO ROMERO CARRANZA, Juan José Viamonte, en Genealogía. Hombres de Mayo, Bs. As., 1961.
AUGUSTO ESCALANTE, General Juan José Viamonte, guerrero de la Independencia. En Revista del Suboficial, Año XVII, Nº 203, Bs. As., noviembre de 1935.

 

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