(1892-1948)

Vinculado desde muy joven, a las actividades del Colegio Militar , el entonces Tte Savio, supo orientar su vocación y su talento hacia las disciplinas técnicas y científicas. Con la experiencia de su labor docente, su contacto con la realidad de una industria militar poco actualizada y una perfecta apreciación de la situación mundial, se consagró por entero a materializar sus ideas.
Con el rumbo de su concepción visionaria, comienza a impulsarlas. Desde su cargo de profesor de las materias “Servicio de Ingenieros” y “Organización Industrial Militar” en el curso superior del Colegio, fue pergeñando la estructura de un centro de estudios integral.
Afanosamente prepara su proyecto y lo presenta a consideración de la superioridad. En esta etapa ya había alcanzado el grado de teniente coronel y desempeñaba distintas funciones sin perjuicio de su misión específica militar.
Su vehemencia, su prestigio, sus condiciones sobresalientes de soldado y estudioso le permitieron alcanzar el éxito.
El 6 de noviembre de 1930, se sanciona el decreto Nº 751, del cual fue inspirador, por el que crea la Escuela Superior Técnica.
Así se concretó efectivamente la fundación de un instituto superior con extensión y jerarquía acordes a una exigencia imperativa de la época. Se abre una etapa de consolidación y proyección del conocimiento científico-técnico en los aspectos integrales de docencia, capacitación, investigación y desarrollo en el Ejército Argentino.
El Tcnl Savio es nombrado director. El sueño y los desvelos del pionero se hacían realidad. La potencia de su voluntad, una enorme disciplina de vida, austeridad y firme decisión, amor y tesón en el cultivo de las disciplinas técnicas y científicas, dieron el fruto de un crisol donde forjaron los ingenieros militares que abordaron las grandes tareas, las obras vitales, y la fundamental concepción de servir a la patria.
La Escuela Superior Técnica del Ejército y posteriormente la Dirección de Fabricaciones Militares, son las dos grandes instituciones que dan forma física y perdurabilidad a la gran obra desarrollada por el general de división Manuel Nicolás Savio a lo largo de toda su existencia. Una vida corta si tenemos en cuenta que falleció a los 56 años de edad, en pleno desarrollo de su actividad creativa y cuando ya había consolidado buena parte de sus inquietudes en bien de la industria militar y civil de la Nación, haciendo, prevalecer sus objetivos básicos y fundamentales: independencia, economía y soberanía.
La sensibilidad docente y la vocación industrialista, como tantas veces se dijo, fueron, sin lugar a dudas, los rasgos sobresalientes del general Savio. Había nacido en Buenos Aires el 15 de marzo de 1892, hijo de don Sebastián Savio, inmigrante italiano, y de doña María Gazzano, de nacionalidad argentina.
Casó a los veintiún años, con Alicia Dorrego, también argentina, hija de españoles. Cursó estudios en el Colegio Nacional de la Universidad de Buenos Aires y en el Colegio Militar de la Nación, del cual egresó como subteniente a fines de 1910.
Ascendió a teniente primero en 1915, a capitán en 1920, a mayor en 1925 y a teniente coronel en 1929. El 18 de julio de 1931 recibió su diploma de ingeniero militar.
Su siempre ascendente y brillante carrera incluye también estas promociones: a coronel en 1936, general de brigada en 1942 y finalmente general de división, el 31 de diciembre de 1946. A lo largo de su proficua carrera militar fue instructor de cadetes del Colegio Militar en 1917 y en ese establecimiento, desde 1920, fue titular de la cátedra de metalurgia y acción de explosivos
Cumple luego diversos destinos, regresando a la docencia en 1930, para reestructurar el curso superior del Colegio Militar y sobre esa base organizar la Escuela Superior Técnica. Su labor se complementó con la instrucción militar impartida por la Escuela Superior de Guerra y enriqueció, de manera trascendente, la industrialización castrense que realizaba la Escuela de Mecánica, reestrucurada por el también ilustre ingeniero militar Enrique Mosconi.
En tanto la Escuela de Mecánica se dedicaba a capacitar operarios, la Escuela Superior Técnica se abocó a la tarea de formar ingenieros militares con avanzada especialización teórica y práctica. Para llevar adelante sus planes, Savio aplicó con gran lucidez las experiencias de la visita que realizó al continente europeo en 1923, como miembro de la Comisión de Adquisiciones del Ejército.
Antes de reiniciar su labor docente en la Escuela Superior Técnica, había sido secretario general de los Ferrocarriles del Estado, cargo que debió dejar en 1930 para ponerse al frente del instituto. En 1933, luego de haber traducido del francés diversas obras del capitán de artillería Dumez sobre fabricaciones mecánicas, organización general de las fábricas y organización del trabajo, escribió su primer obra titulada “Movilización Industrial”.
Luego le siguieron los libros “Política Argentina del Acero” (1942),  “Política de la Producción Metalúrgica Argentina” (1942) y el grupo de “conceptos que fundamentaron el proyecto de ley de “Fabricaciones Militares”, esto en 1944. También fue autor de otros trabajos como la ley de creación de la Dirección General de Fabricaciones Militares, número 12.709; el Plan Siderúrgico Argentino, ley 12.987; el proyecto de ley para desarrollar en el país un plan de producción de caucho natural y sintético, y el proyecto de protección y fomento de las industrias de las materias primas básicas.
En 1937 asume la titularidad de la Dirección de Fábricas Militares, creada el 24 de diciembre de 1936. Savio recibe entonces la fábrica de munición de armas portátiles de Puerto Borghi, recién habilitada; la de Material de Comunicaciones, en organización; la de Aceros, en construcción, y en proyecto desde una década atrás, la de Pólvora y Explosivos de Villa María, que sacó a licitación junto con la de Munición de Artillería de Río Tercero.
Savio enfatizó la necesidad de evitar la dispersión de los esfuerzos y concentrarlos en armónica y coherente concepción.
Así nace el proyecto de la ley orgánica de la Dirección de Fabricaciones Militares, que el 11 de mayo de 1938 elevó a consideración del Poder Ejecutivo Nacional. Savio pasó a ser para esos años Cuartel Maestre General del Interior y sus inquietudes volcadas en el proyecto alcanzaron sanción legal cuando al conjuro de la Segunda Guerra Mundial; se convierten en “Peligros Inmediatos” lo que él había señalado con anterioridad como “Riesgos Probables y Cercanos”.
El presidente Ortiz respalda las ideas del general Savio al elevar el proyecto a la consideración del Poder Legislativo. Otro tanto ocurre luego con el doctor Castillo, sucesor de Ortiz . El proyecto fue tratado cinco veces, las tres últimas durante septiembre de 1941. El día nueve de ese mismo mes se promulgó la ley mediante la cual se creó y estableció el régimen orgánico de la Dirección General de Fabricaciones Militares, entidad que comenzó a funcionar como organismo autárquico el 10 de septiembre de 1941, con la firma del decreto 102621.
El primer directorio lo encabezó el entonces coronel de ingenieros Manuel Nicolás Savio como presidente y director general (23 de octubre de 1941).
En su creación, Fabricaciones contaba con cinco establecimientos: la Fábrica Militar de Equipos (ex Taller de Arsenal); Materiales de Comunicaciones (ex Laboratorios del Arma de Comunicaciones); Fábrica de Aviones (transferida por la Aviación Militar); y las de Aceros y de Pólvora y Explosivos de Villa María, que inauguró Savio en 1937 y 1938, respectivamente.
En julio de 1943, a menos de siete años de su establecimiento y siempre con la conducción del general Savio, Fabricaciones Militares contaba ya con doce plantas. A las ya nombradas se sumaron: la fábrica militar de Armas Portátiles “Domingo Matheu” (inaugurada el 3 de octubre de 1942); la de Tolueno Sintético (31 de diciembre de 1942); la de Munición de Artillería “Río Tercero” (21 de mayo de 1943); la de Munición de Artillería “Borghi” (hoy Fray Luis Beltrán), inaugurada el 8 de octubre de 1943; la de Vainas y Conductores Electricos E.C.A. (15 de julio de 1944); la de Munición de Armas Portátiles San Francisco (diciembre de 1944); la de Materiales Pirotécnicos (30 de abril de 1945) y los Altos Hornos Zapla, en la provincia de Jujuy, habilitados el 23 de enero de 1943.
Por otro lado con el aporte de grupos empresarios Savio organiza las siguientes sociedades mixtas: Industrias Químicas Nacionales (11 de agosto de 1943); Elaboración del Cromo y sus Derivados (19 de junio de 1944); Atanor, Compañia Nacional para la Industria Química (30 de junio de 1944); Aceros Especiales (13 de junio de 1944) y Siderurgia Argentina, constituida poco antes de la muerte del general Savio y que fue la culminación de su obra.
Cabe sobre el final de esta sucinta reseña histórica hacer mención especial del Plan Siderúrgico Argentino, que inspiró su pensamiento en dirección de los grandes objetivos de la Nación.
En 1946 el presidente J. D. Perón y el ministro del área firmaron el proyecto de Savio sobre el Plan Siderúrgico Nacional y lo elevaron al Senado. El proyecto se convirtió en la ley 12.987 del 13 de junio de 1947 y poco después el decreto 22.315 crea SOMISA, segunda acería argentina cuyo directorio fue también presidido por Manuel Savio.
La muerte de Savio, el 31 de julio de 1948, sorprendió y consternó al país. Un síncope cardíaco acabó con la vida de un hombre cuyo objetivo profesional fue la grandeza y la soberanía de su país.
El general Savio fue un varón ilustre, su vida rompe los moldes comunes para transformarse en un ejemplo. No admite elogios fáciles sino que exige penetrar en los múltiples rasgos que hicieron de él, un jefe militar destacado, un creador vigoroso y un acendrado patriota.

Políticos, industriales, comerciantes, hombres de ciencia, profesionales y ciudadanos comunes coinciden en la valoración de las virtudes que adornaron la existencia de este arquetipo del militar argentino.

BIBLIOGRAFIA

EJERCITO ARGENTINO, Escuela Superior Técnica 1930-1980. Bs. As., 1980. Transcripción textual de la “Reseña Histórica de la Tecnología en nuestro Ejército”. Sintetizada.
DIRECCION GENERAL DE FABRICACIONES MILITARES, Manuel M. Savio. Grl de División 1852-1948. Su pensamiento sobre el desarrollo económico argentino, Bs. As., 1950.
MANUEL M. SAVIO, Obras del General, Bs. As., SOMISA, 1973.
MARIA H. MARTIN-ALBERTO S. J. DE PAULA-RAMON GUTIERREZ, Los Ingenieros Militares y sus precursores en el desarrollo argentino, Bs. As., 1976.
ARTURO FRONDIZI, La Nación Argentina y sus Fuerzas Armadas, Bs. As., 1992.

 

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