(1791-1854)

Nació en Córdoba, el 9 de septiembre de 1791, hijo de José de Paz y Durán y Tiburcia Haedo y Roldán, dama patricia.
Hizo sus primeros estudios en la llamada Escuela de San Francisco de la Orden Franciscana, aprendiendo a leer desde la doctrina cristiana hasta la gramática. Bajo la influencia de su tío, el Pbro Dr  Manuel Mariano de Paz, ingresó en febrero de 1804 al Seminario de Nuestra Señora de Loreto. Concluidos los tres años de filosofía, en 1807, cursó y aprobó el primer año de teología. De allí pasó a la Universidad de Córdoba, donde ingresó en 1808, recibiéndose de bachiller y maestro en artes realizando los tres cursos de jurisprudencia y los de matemática, ambos entre 1808 y 1811.
Después de la Revolución de Mayo abandonó los libros para empuñar las armas. El gobernador de Córdoba, Juan Martín de Pueyrredón, lo nombró capitán de las milicias en formación, el 24 de junio de 1810.
El 23 de noviembre del mismo año se ofreció voluntariamiente para conducir un convoy de municiones y armas con destino al Ejército Auxiliar del Perú, hecho lo cual regresó a Córdoba.
Reanudados los estudios al año siguiente, la Junta de Gobierno presidida por Cornelio Saavedra le fijó un sueldo en su puesto en la Administración de Correos de Córdoba.
De regreso a Córdoba, el 12 de septiembre de 1811, recibió la orden de marchar al Alto Perú a incorporarse al Ejército Auxiliar, haciéndolo conjuntamente con su hermano Julián.
Al frente de una compañía de artillería y a las órdenes de Saavedra, tuvo que contener cerca de Salta un conato de sublevación de dichas milicias. En Jujuy se incorporó a los restos del ejército vencido que aún comandaba Viamonte, quién dispuso que  quedara  agregado a la plana mayor. Al hacerse cargo Pueyrredón del comando del ejército, comprometió a Paz a quedarse definitivamente en él y a trocar su grado de capitán de milicias por el de teniente 1ro del ejército de línea, destinándoselo al escuadrón de Húsares que sirvió de escolta al general.
Asistió al combate de Las Piedras, (3 de septiembre de 1812), y a la batalla de Tucumán, el 24 del mismo mes, en calidad de ayudante del barón de Holmberg, donde obtuvo el famoso escudo otorgado “a los defensores de la Patria”. A esta victoria siguió la obtenida en la gloriosa jornada de Salta (20 de febrero de 1813), contra las fuerzas del Grl Tristán, por la que recibió la condecoración del Triunvirato y fué ascendido a capitán.
El Alto Perú no fue recuperado, porque al terminar aquel año se produjeron las funestas jornadas de Vilcapugio y Ayohuma, donde en la última, casi cayó prisionero.
“Transformado su cuerpo de caballería en el Regimiento de Dragones del Perú, -narra Cutolo-, cruzó con él la quebrada de Humahuaca, asistiendo a la acción del Puesto del Marqués (17 de abril de 1815). Ascendido a sargento mayor, se encontró en el combate de Venta y Media, el 20 de octubre, recibiendo heridas de bala que le inutilizaron el brazo derecho para el resto de sus días”.
Designado Belgrano jefe del Ejército del Norte, resolvió fusionar los cuerpos de Dragones del Perú y Dragones de la Patria, constituyendo uno solo que se denominó Dragones de la Nación, siendo encargado Paz de su comando. El 6 de agosto de 1817 fue promovido a teniente coronel de caballería.
A fines de ese año Belgrano recibió órdenes de acudir con su ejército a tomar parte en la guerra civil, en la que también se halló Paz. En abril de 1818 abandonó definitivamente su puesto de “oficial segundo” del correo de Córdoba.
El 17 y 18 de febrero de 1819 intervino en el combate de la Herradura, sobre el río Tercero, a 36 leguas de Córdoba. Estanislao López, jefe de las fuerzas federales se retiró a su provincia de Santa Fe.
Enfermo el Grl Belgrano, delegó el mando del Ejército del Norte en el Grl Francisco Fernández de la Cruz, quien se dirigió a Santa Fe para participar en la guerra civil.
Al llegar el 8 de enero de 1820 a la posta de Arequito, encabezó una sublevación junto con los oficiales Juan Bautista Bustos y Alejandro Heredia, que justifica Joaquín Pérez señalando, que se debió al descontento por abandonar la frontera Norte y participar en la guerra civil.
Paz permaneció tres años inactivo en Córdoba, hasta que en enero de 1823 se incorporó a la División Auxiliar del Alto Perú, cuyo comando es confiado al Grl Urdininea, pero lo ejerció prácticamente Paz, hasta 1825.
Producida la guerra contra el Brasil, en Salta, el Cnl Paz -grado que había recibido el 8 de enero de 1823- organizó un batallón de Cazadores por orden del gobernador Arenales. Con ese contingente Salta contribuyó a la guerra contra el Brasil.
Paz partió rumbo a Buenos Aires el 1 de diciembre de 1825, incorporándose los de Tucumán y Santiago del Estero, con los que se formó el glorioso Regimiento 2 de Caballería. En abril de 1826 se incorporó al Ejército de Operaciones, fué nombrado jefe de su Regimiento y le fueron extendidos los despachos de coronel.
Así intervino en la batalla de Ituzaingó, el 20 de febrero de 1827, donde lastimado por un juicio de Alvear para su regimiento, sin esperar órdenes aprovechó la primera oportunidad que se presentó para atacar la caballería e infantería brasileñas, ataque que dispersó la primera y desordenó la segunda, terminando por asegurar nuestra victoria.
Alvear se incomodó, suspendió a Paz en su cargo y lo amenazó con consejo de guerra, aunque de inmediato volvió sobre sus dichos y reconoció el valor personal del estratega. Este triunfo lo convirtió en coronel mayor, despachos que le otorgó el presidente Rivadavia, el 15 de marzo de 1827.
Se halló también en Camacuá, el 23 de abril de ese año y nombrado jefe del estado mayor general, el 25 de mayo, al regresar Alvear a Buenos Aires le entregó el comando del ejército, el 16 de julio, el que mantuvo hasta que Lavalleja se hizo cargo de él.
Firmada la paz con el Brasil, el Grl Paz, regresó a Buenos Aires el 1 de enero de 1829. Lavalle le designó su ministro de Guerra, y prontamente le encargó la organización de un cuerpo de las tres armas con destino al interior para vencer a los caudillos que estaban en oposición al gobierno de Buenos Aires surgido con el motín del 1º de diciembre de 1828.
En abril de 1829, el general Paz con su división veterana atravesó el sur de Santa Fe, y penetró en su provincia natal. El gobernador, general Bustos, se replegó a las afueras de Córdoba, ciudad que fue ocupada el 12 de abril por el jefe unitario. Paz avanzó sobre San Roque, donde Bustos lo esperó con fuerzas superiores, pese a lo cual fue vencido totalmente.
En seguida preparó la resistencia contra Quiroga, llamado por Bustos en su auxilio, derrotándolo el 22 de junio en La Tablada y el 25 de febrero en Oncativo.
A partir de entonces los lugartenientes de Paz invadieron las provincias vecinas, sometiéndolas por la fuerza. Estas provincias, el 31 de agosto de 1830 le confirieron el supremo poder militar, con amplias facultades para el reclutamiento de tropas y la imposición de contribuciones. A esta alianza se la denominó la Liga Unitaria.
Las provincias del litoral, Buenos Aires, Santa Fe y Entre Ríos firmaron el 4 de enero de 1831, el Pacto Federal, se declaró la guerra a la Liga Unitaria y organizó un ejército que puso a las órdenes del Grl Estanislao López.
Cuando todo hacía prever un decisivo enfrentamiento, el 10 de mayo de 1831 se produjo la inesperada captura de Paz, cuyo caballo fue boleado mientras recorría los puestos de avanzada de su ejército.
El hecho fue una catástrofe para los unitarios, pues en el interior no había un solo hombre capaz de reemplazarlo.
Caído prisionero se lo llevó primeramente a Santa Fe, siendo encerrado en el edificio de la Aduana, que entonces servía de casa de gobierno, de cárcel y cuartel.
Para Paz fue una dura prisión, aliviado en lo espiritual por la presencia de su madre, y por su casamiento con su sobrina Margarita Weild, celebrado el 31 de marzo de 1835.
Paz abandonó Santa Fe el 17 de septiembre de ese año, con destino a Luján, quedando en esa villa, encerrado en el edificio del extinguido Cabildo.
El 20 de abril  debió por orden del gobierno pasar a Buenos Aires, donde tendría la ciudad por cárcel. Paz adoptó una conducta circunspecta y se dedicó a escribir sus memorias, con los recuerdos de las campañas militares en que intervino.
Rosas, a principios de noviembre de 1839, lo reintegró a la plana mayor activa con su grado de general, ocasionándole un gran disgusto.
“El 3 de abril de 1840 huyó de Buenos Aires a Colonia. Luego vuelve a combatir, organiza dos ejércitos en Corrientes, y derrota totalmente a Pascual Echagüe en Caa-Guazú, el 28 de noviembre de 1841. Alcanzó allí su más alta gloria militar haciéndose nombrar luego gobernador de Entre Ríos lo que le aparejó problemas con Ferré y con Rivera, trasladándose finalmente con su familia a Montevideo donde designado general en jefe del ejército de reserva organizó la defensa de Montevideo sitiada por Oribe con el éxito conocido.
Luego su oposición a Rosas lo unió a los Madariaga y a mediados de 1845 asumía el comando del llamado Cuarto Ejército. Nueve días antes de la Vuelta de Obligado firmó junto al gobernador Madariaga el Tratado de Alianza y Convención Adicional con el dictador Carlos A. López, presidente del Paraguay. Desacuerdos entre los protagonistas y la victoria definitiva de Urquiza sobre Rivera en India Muerta trastocó una vez más sus planes.
Vino después un lustro de exilio en el Paraguay y Río de Janeiro, hasta que caído Rosas se reintegró a la patria, permaneciendo hasta su muerte, en Buenos Aires, donde ejerció el Ministerio de Guerra y dirigió las operaciones del sitio contra el ejército de la Confederación, resultando victorioso una vez más.
“En resumen, afirma Rebollo Paz, ha militado catorce años en las armas argentinas comprometidas en guerra contra el enemigo extranjero y diez años ha participado en las contiendas civiles, el resto de su vida a partir del instante en que abandonó las aulas, lo ha pasado prisionero o exiliado”.
El general Paz murió en Buenos Aires, el 22 de octubre de 1854. Sus célebres “Memorias Póstumas” lo acreditan como escritor y crítico, siendo considerado en el nivel castrense como nuestro más relevante táctico.

 

BIBLIOGRAFIA

ADOLFO SALDIAS, El General José María Paz, en Revista de Derecho, Historia y Letras, Bs. As., 1905, t. XXIII.
JUAN BEVERINA, El General José María Paz; sus campañas y su doctrina de guerra, Bs. As., 1925.
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RICARDO FONT EZCURRA, El General Paz y la intervención anglo-francesa en el Río de la Plata, en Revista del Instituto de Investigaciones Históricas Juan Manuel de Rosas, Bs. As., Julio de 1940 Nro 5.
LUIS FRANCO, El General Paz y los dos caudillajes, Bs. As., 1946.
LEON REBOLLO PAZ, El Br José María Paz en el Centenario de su Muerte en La Nación 10 de octubre de 1954.
MIGUEL ANGEL CARCANO, El estilo de vida argentino, Bs. As., 1971; Id. El General José María Paz, en Boletín de la Academia Argentina de Letras, Bs. As., 1966.

 

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