(1780-1866)

Las Heras, discípulo y compañero de San Martín, es como el Gran Capitán, fiel expresión del poder de expansión de la revolución argentina. No se estrechó éste en los límites de nuestro territorio, salió de ellos para auxiliar a los pueblos hermanos y asegurar así el éxito del movimiento solidario.
Nacido en Buenos Aires, el 11 de julio de 1780, durante las invasiones inglesas formó en las filas de la compañía armada por el comercio de la ciudad. Después pasó como sargento del cuerpo de Húsares, que  se  formó al mando del coronel  Pueyrredón.
Al producirse la Revolución de Mayo, se encontraba en Córdoba; dicha junta gubernativa, otorga a Las Heras, con fecha 24 de octubre de 1810, el despacho de sargento mayor del batallón de Patricios de Córdoba, que se hallaba de guarnición en dicha ciudad.
El 27 de octubre de 1812 se le confirió el empleo de comandante de la guarnición en Córdoba.
El 1º de abril de 1813, la junta de gobierno de Chile solicitó a los gobernantes de Buenos Aires, su colaboración y auxilio para ayudar a las fuerzas de aquel país que luchaban contra los españoles.
A raíz de esta solicitud el gobierno argentino dispuso el envío de una pequeña división auxiliar, constituida por las “compañías sueltas de línea de las Provincias Unidas del Río de la Plata”, efectivo que no alcanzan los 250 hombres. La columna fue reclutada en las provincias de Córdoba y Mendoza y una vez organizada esta fuerza fue puesta bajo el comando del sargento mayor Juan Gregorio de Las Heras, cruzando la cordillera de los Andes, para hacer su entrada en Santiago el 4 de octubre.
Fue la primera fuerza armada que llevó el pabellón argentino al país hermano.
El 23 de febrero de 1814 el mayor Las Heras a la cabeza de 100 auxiliares argentinos conquistó su primer triunfo en Cucha-Cucha; el gobierno argentino premió la acción con un escudo de honor bordado en plata sobre paño azul: “la Patria a los valerosos en Cucha-Cucha auxiliares en Chile”.
Pocos días después en Membrillar, Tres Montes y Quechereguas obtuvo nuevos éxitos sobre las tropas españolas. El 11 de abril de 1814, tuvo dos nuevas acciones contra el enemigo en la cuesta de los Papeles. Por todos estos hechos de armas que consagran la personalidad militar de Las Heras, éste es graduado a teniente coronel el 3 de junio de 1814. El coronel Fued Gabriel Nellar señaló con respecto a su actuación en el combate de Membrillar: “Vemos que se definió ya claramente como un guerrero de primera figura, escribiendo en el orden militar otra magnífica página de ejemplo y virtudes profesionales”.
Al producirse Rancagua (2 de octubre de 1814), cubre la retirada del resto de la fuerza militar de Chile y del gobierno de ese país, en su camino a Mendoza. Por su actuación, Las Heras el 23 de noviembre recibe la efectividad del grado de teniente coronel de infantería de línea.
Ya en Mendoza, se incorporó al Ejército de los Andes, encomendándole San Martín la formación del Regimiento 11 de Infantería sobre las bases de los “Auxiliares de Chile”; siendo nombrado jefe de ese cuerpo.
El 13 de enero de 1816 fue graduado coronel del ejército, llamando el Libertador el 15 de enero de 1817 al coronel Las Heras a su alojamiento y bajo palabra de honor de guardar secreto le comunicó que estaba destinado a abrir la campaña por el camino de Uspallata. El 18 de enero rompió la marcha Las Heras y se dirigió a aquel destino y el 4 de febrero se encontraban en la ladera occidental de la cordillera que atravesaron.
En Guardia Vieja y Villa de los Andes batió sucesivamente a los realistas; el 12 de febrero se halló en la memorable batalla de Chacabuco a las órdenes del brigadier Soler. El 5 de abril rechazó con ventaja en Curapaligüe a las fuerzas del general Ordoñez.
El 20 batió dos guerrillas en Talcahuano y el 5 de mayo libró el combate de cerro de Gavilán, inflingiéndole una derrota aplastante al general Ordoñez. Cúpole una gloriosa actuación en el sitio de Talcahuano y en la sorpresa de Cancha Rayada.
En la primera el Cnl Ordóñez, vencido dos veces por Las Heras, se había atrincherado en la plaza fuerte de Talcahuano donde juró defenderse hasta morir. Su situación táctica era fuerte, O’Higgins que mandaba en jefe resolvió cortarle las comunicaciones para privarle de recursos, rol principal confiado a la columna de Las Heras para atacar el 6 de diciembre, siendo su objeto apoderarse en el sector izquierdo del frente realista, del reducto del Morro.
Los defensores efectuaron mortíferas descargas no obstante lo cual el jefe argentino se mantuvo firme en su posición hasta que O’Higgins, convencido de que esas heroicas tropas se sacrificaban inútilmente, ordenó la retirada. La acción de Las Heras en aquel episodio fue brillante y su ejemplo, una fecunda lección de dominio, valor y serenidad en el combate, para los militares de todos los tiempos.
En la segunda, Las Heras protegido por las sombras de la noche, se retiró del campo de batalla en perfecto orden salvando así una división de 3500 hombres. Las fuerzas que salvó Las Heras marcharon consecutivamente desde el 15 de marzo hasta el 28 del mismo mes, o sea largos y fatigosos catorce días, recorriendo entre San Fernando y Talca-Santiago, cerca de 400 kilómetros, a razón de 28 kilómetros diarios, de los cuales unos 150 fueron cubiertos a marcha forzada y sin tener un día de descanso.
Todos los historiadores militares han coincidido en juzgar como magistral la retirada de Las Heras, considerándola como un ejemplo profesional en su género y dado las circunstancias y medios que se disponían, excelente desde el punto de vista táctico y de consecuencias futuras trascendentales en el campo estratégico ya que el triunfo de Maipú el 5 de abril de 1818 fue la coronación histórica de esa difícil cuanto disciplinada operación.
Bien expresa el Cnl Nellar su admiración por Las Heras calificando esa retirada como “el símbolo de la energía indomable, cumplida siempre con serena majestad, propio de los hombres de carácter” para señalar a continuación que “en Cancha Rayada resultaron derrotados San Martín, O’Higgins, Balcarce, Brayer y otros. Hubo un solo triunfador: Juan Gregorio de Las Heras, que se levantó como la única esperanza ante tantos infortunios”.
Ciertamente Santiago debió recibirlo como lo hizo: con los honores de un general vencedor.
Con la noticia de los 3500 hombres salvados por Las Heras, San Martín, fatigado y cubierto de polvo, sin haberse siquiera quitado las botas en varios días, pudo afirmar una gran verdad y una profecía al pueblo chileno: “No desesperen: la patria existe y triunfará. Y yo empeño mi palabra de honor de dar en breve un día de gloria a la América del Sur”.
Gracias a su arrojo, serenidad y pericia militar pudo salvar íntegra su división. Más tarde, en la batalla de Maipú, tuvo una actuación principalísima, y en el caserío de Espejo dió el golpe de gracia al poder español en Chile.
Una vez más Nellar enfatiza su destacada participación “Con esta batalla es la octava acción bélica en que Las Heras interviene en forma activa en el territorio chileno y en todas ellas se consagra victorioso, mostrando a la humanidad que la única embriaguez de su alma es el ensueño de la libertad, que lo inspira y la felicidad de la patria, que es su anhelo”.
Nombrado jefe de estado mayor del ejército libertador del Perú, por despacho del 25 de marzo de 1820, hizo la campaña de aquella república desde el 20 de agosto de dicho año hasta el 18 de diciembre del siguiente.
El 2 de abril de 1824 la Junta de Representantes designó gobernador de la provincia de Buenos Aires a Juan Gregorio de Las Heras, quien se hallaba fuera de la provincia cumpliendo una misión que el gobierno de Rodríguez le encomendara ante las autoridades militares españolas del Perú y ante los gobiernos provinciales que pudiera visitar durante su viaje.
Comunicada su elección Las Heras regresa  y el 9 de mayo recibe el mando. Su gobierno fue excelente, hizo prosperar la provincia y trabajó con éxito para la organización nacional, contribuyendo a la obra del congreso nacional que se reunió en Buenos Aires en 1824.
Nombrado en 1825 encargado en forma provisoria del Poder Ejecutivo Nacional, firmó el 2 de febrero de ese año un tratado con Inglaterra, donde se reconoce nuestra independencia y se fijan claramente ciertas ventajas favorables a los residentes ingleses.
Al Grl Las Heras le correspondió suscribir la declaración de guerra al Brasil, después de haber realizado inútiles tentativas para evitar el conflicto sobre la base de la desocupación de la provincia oriental por el imperio.
La ley de capitalización de Buenos Aires, que separó a ésta del resto de la provincia fue la causa determinante del alejamiento del poder del gobernador que fue reemplazado el 7 de febrero de 1826 por el presidente Rivadavia elegido el día anterior. Las Heras continuó por un mes ejerciendo el gobierno de la provincia hasta que Rivadavia declaró cesantes las autoridades provinciales, quedando aquélla bajo la jurisdicción del Poder Ejecutivo Nacional.
El 15 de marzo el glorioso soldado publicó una breve exposición explicando a sus coprovincianos su actuación pública y los motivos que le impulsaban a separarse de la provincia de su nacimiento, documento éste verdadero ejemplo de humildad y renunciamiento históricos pese a los agravios recibidos.
Regresó a Chile donde en abril de 1826 fue dado de alta nuevamente en el ejército, siendo el 13 de febrero de 1828 promovido a general de división con antigüedad a junio de 1820. No volvió a su tierra natal nunca más, falleciendo en Santiago el 6 de febrero de 1866 a los 86 años de edad.
De él escribió Mitre: “No necesitó apelar a la posteridad para esperar justicia y afirmar la corona bajo sus sienes. El juicio que el pueblo sólo pronuncia en los funerales de sus héroes fue pronunciado en vida y para honor y gloria de él y de su patria, por los hijos de la heroica a que perteneció que es la posteridad a que apelaba el general San Martín su ilustre maestro y compañero de gloria”.

Sus restos fueron trasladados a Buenos Aires en 1906 y descansan en la Catedral, junto al sepulcro de San Martín.

 

BIBLIOGRAFIA

BARTOLOME MITRE, Historia de San Martín y de la Emancipación Americana, Bs. As., 1890.
ANTONIO SANCHEZ ZINNY, Historia de los Gobernadores de las Provincias Argentinas, Bs. As., 1920, tomo I.
LEOPOLDO ORNSTEIN, La Campaña de los Andes a la luz de las doctrinas modernas, Bs. As., 1948.
CARLOS IBARGUREN, San Martín íntimo, Bs. As., 1950.
JOSE MARIA PAZ, Memorias Póstumas, Bs. As., 1954, tomo I.
FUED GABRIEL NELLAR, Juan G. de Las Heras. Su vida. Su obra. Bs. As., 1965.

 

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