(1842-1925)

Este general argentino de origen británico, que derrochó su sangre en combates memorables y legó a la posteridad un vívido ejemplo de abnegación y patriotismo nació en Southampton, el 11 de septiembre de 1842, hijo del coronel de ingenieros Roberto Hamilton Fotheringham, que luchó en Waterloo a las órdenes de Wellington.
Estudió en su patria natal terminando sus estudios en Bélgica y en 1858 se incorporó a la escuadra de la India Oriental, servicio naval al que perteneció dos años.
Después de estar un par de años en Inglaterra, trabó amistad con doña Manuelita Rosas de Terrero y su esposo, don Máximo Terrero, cuya casa estaba cercana a la suya.
Poco tiempo después Fotheringham se trasladó a Buenos Aires, con presentaciones para los Terrero, los Mulhall y los Keen.
Estuvo en la antigua estancia de Rosas “Los Cerillos”, que a la sazón pertenecía a Juan Nepomuceno Terrero e hijos. También ocupó el puesto “La Carolina” en la estancia “Baigorria”, de la misma firma social, con 2000 ovejas. Se encontraba dedicado en esas tareas ganaderiles, cuando se produjo la guerra del Paraguay y se ofreció como voluntario, presentándose en Chascomús al comandante militar Cnl Juan Antonio Cascallares, el cual le dió una carta de presentación para el presidente Mitre.
Fue dado de alta como subteniente en el Batallón 5º de la 2da División “Buenos Aires”, “la División Conesa”, que se estaba formando en la Capital y en junio le fueron expedidos los despachos.
El 1 de septiembre de 1865, era ascendido a teniente 2º de la compañía de granaderos de su batallón que se dirigió a Concordia, en donde continuaron el avance con todo el ejército en dirección al norte de Corrientes. En diciembre de aquel año, estando acampados frente al “Rincón de Zeballos”, Fotheringham fue herido casualmente de un balazo en la pierna por su amigo el capitán Calderón, por lo que debió pasar a curarse al Hospital de Sangre de Corrientes. Convaleciente, regresó al campamento de Ensenaditas donde estaba todo el ejército aliado.
Participó en el combate de Pehuajó, el 31 de enero de 1866, donde cayó muerto de un balazo en el corazón el Tcnl Keen y en el que se destacó por su heroísmo el My Dardo Rocha.
Se encontró en la acción del Paso de la Patria, el 16 de abril del mismo año; en el combate de Estero Bellaco, el 2 de mayo;  y en la batalla de Tuyutí, el 24 del mismo mes. Fue esta última la batalla más sangrienta de la guerra y la que ocasionó mas bajas a los combatientes, quedando los recursos humanos y bélicos del mariscal López muy mermados.
También estuvo presente en los combates de Yataytí-Corá, el 10 de julio, Boquerón (16 de julio) y Sauce (18 de julio) todos en ese año de 1866.
El 4 de septiembre del mismo año ascendió a teniente 1º de G. N. de la primera compañía de su batallón, asistiendo al tremendo ataque a Curupaytí el 22 de aquel mes, dando pruebas de su arrojo y valor.
En la ‘Vida de un Soldado’, el general Fotheringham, narró el hermoso desfile que precedió al asalto efectuado a la fortaleza paraguaya y recuerda al “capitán Domingo F. Sarmiento y el teniente Iparaguirre, ambos mandando sus respectivas compañías: “grandes amigos míos, (de los que) recibo su último adiós”. Con un gran abrazo me dice Sarmiento: “Hasta luego, inglesito”.
A comienzos de 1867 bajó del Paraguay con su batallón para incorporarse al ejército que estaba a las órdenes del Grl Paunero, que se hallaba en Fraile Muerto (hoy Bell-Ville), y que debía enfrentar una insurrección federal en el noroeste.
El 1 de abril, el Cnl Arredondo derrotó al ejército federal del Grl Juan Saá en el paso de San Ignacio, a orillas del río Quinto.
Reunida la vanguardia vencedora, el mismo día con el resto del ejército de Paunero, marcharon después a Mendoza, donde permaneció Fotheringham desde abril a diciembre de 1867.
Luego revistó como Tte 1ro, en el 6  de Línea, cuyo jefe era el Tcnl Luis María Campos, que se hallaba acantonado en San Juan. Cuando este cuerpo regresó al Paraguay, se quedó en Mendoza como instructor de infantería, ascendiendo a capitán de G. N.  en octubre de 1868.
Luego se trasladó a San Juan, en tales circunstancias, recibió una nota del Grl Arredondo comandante en jefe de las fronteras de Córdoba, San Luis y Mendoza ordenándole que fuese a Córdoba a desempeñar la inspección general de armas de la provincia, siendo dado de alta en el ejército nacional, en aquella frontera, en septiembre de 1870.
Poco después llegaba a Córdoba, desde Tucumán, el 7º de Infantería de Línea, al mando del Tcnl Julio A. Roca, que marchaba para Entre Ríos, donde iba a destacarse en el combate de Ñaembé.
Destinado a Villa Mercedes, cuartel general del comando, obtuvo Fotheringham, en octubre de 1871, los despachos de sargento mayor de infantería de línea; mandando en aquel punto el  Batallón  “San Luis”. El reconocimiento de Fotheringham como jefe del ejército fue a propuesta del propio Grl Arredondo.
En febrero de 1872 pasó a servir en la frontera de Córdoba donde permaneció hasta diciembre del mismo año, en que fue nombrado segundo jefe del 12 de Línea, cuerpo al mando del Tcnl Eduardo Racedo.
En aquella frontera se halló constantemente en guerra contra los indios invasores escribiendo Fotheringham en su magistral relato “no hallo soldado más frugal, más abnegado, ni más resuelto que aquellos merodeadores disciplinados de la frontera, que aquellos conquistadores del desierto argentino. No era cuestión de un día o dos. Sin sueldo, sin vestuario; de fatiga excesiva por un tiempo limitado. Era una ‘vida’ de tareas de día y de noche; una ‘vida’ de fatigas, de mala y escasa comida, de vestuario de invierno en verano y de verano en invierno por dos o tres años; y en cuanto al pago de haberes ni se pensaba en ello, pues no se efectuaba, puede decirse, nunca”.
En mayo de 1873, se produce un nuevo levantamiento de López  Jordán, y el Batallón 12 de Infantería, tuvo órdenes para marchar al teatro de la guerra, sumándose al cuartel general del ministro de Guerra, Grl Martín de Gainza, comandante en jefe de las fuerzas nacionales en campaña. Asistió así a la defensa de la ciudad de Paraná y a la batalla de Don Gonzalo, el 9 de diciembre de 1873, donde derrotaron totalmente a López Jordán.
Acompañó al Cnl Roca en la campaña contra los revolucionarios encabezados por el Grl Arredondo, asistiendo a la batalla de Santa Rosa (7 de diciembre de 1874), siendo promovido por su valor en combate a teniente coronel efectivo sobre el mismo campo de batalla.
El 16 de agosto de 1878 pasó al batallón de infantería destacado en Trenque Lauquen, cuerpo con el cual tuvo participación activa en la campaña contra los indios, actuando en todas las operaciones formando parte de la vanguardia mandada por Levalle, comportándose con reconocido valor y especiales aptitudes de organización y mando, según expresó éste último en un informe elevado a la superioridad.
Intervino en la campaña al Río Negro realizada por el Grl Roca, en el año 1879, presentándose el 1 de agosto de ese año, en Buenos Aires, para ser designado jefe del 7 de Infantería de línea con asiento en Trenque Lauquen.
Los sucesos revolucionarios del mes de junio impusieron su regreso a la capital, incorporándose al ejército en la Chacarita y tomando parte en los combates de Puente Barracas, Puente Alsina y los Corrales, el 20 y 21 de junio de 1880.
Por su actuación en esta campaña, el 9 de julio de aquel año fue ascendido a coronel graduado y más tarde por decreto del 31 de enero de 1883 dispuesta la formación de seis regimientos de infantería, de a dos batallones cada uno; el Cnl Fotheringham tuvo a sus órdenes el Regimiento 5º formado por los antiguos Batallones 6º y 7º.
En octubre de 1883, fué nombrado gobernador del territorio del Chaco en reemplazo del Cnl Francisco B. Bosch, con residencia en Formosa. Los indios mocovíes y matacos, tribus indómitas y aisladas constituían un problema pendiente que afectaba hasta el territorio de provincias vecinas como Santa Fé, Santiago del Estero y Córdoba, cuyos pobladores se veían amenazados permanentemente en sus vidas y propiedades.
Se hicieron exploraciones del Salado y del Bermejo, conociéndose el territorio casi ignorado hasta entonces y estableciéndose fortines y puestos militares, a la vez que una seria tentativa de explorar el río Pilcomayo.
El 25 de noviembre de 1884, después de integrar la expedición al Chaco central y boreal dirigida por el propio ministro de Guerra Grl Victorica, que batió a los indios rebeldes, inició los primeros trabajos colonizadores de esta región, dividida a la postre en los territorios nacionales de Chaco y Formosa.
Fotheringham fue designado gobernador del último territorio citado, el 25 de noviembre de 1884. En el ejercicio de este cargo ascendió a general de brigada el 5 de agosto de 1886 dejando de comandar el 5º de Infantería, jefatura que había retenido al ser nombrado gobernador.
De marzo a septiembre de 1885 viajó con su familia por Europa y los EEUU permaneciendo unos meses en su país natal.
En 1888 fue designado por un nuevo período gobernador del territorio nacional de Formosa, y el 10 de enero de 1889 fue designado jefe de la guarnición del Chaco central, cargo que ejerció hasta julio de 1891, en que le fue aceptada la renuncia que había elevado; fijando su residencia en Río Cuarto.
Participó en la represión de la revolución de 1893, en 1895 ocupó la dirección interina del Arsenal y Talleres de Guerra y fue nombrado posteriormente vocal de la Junta Superior de Guerra.
En 1897, fue designado comandante en jefe de la División Cuyo con asiento en Mendoza y en 1902 habiéndose reagravado la cuestión de límites con Chile y ante la guerra que parecía inminente el presidente Grl Roca en mérito a su capacidad militar, lo designó jefe de la 5ª Región Militar Cuyo.
Ascendió a general de división en 1904 renunciando el 9 de febrero de 1905 para pasar a situación de retiro.
Murió el 14 de octubre de 1925, en Río Cuarto, “viña donosa” que él vió crecer desde fortín a ciudad y prefirió para sus días finales. Se apagó su vida el 14 de octubre de 1925.

Dejó dos tomos de memorias, la ‘Vida de un Soldado’ o ‘Reminiscencias de las Fronteras’, copia de interesantes referencias vividas a lo largo de las acciones contra los indios, la guerra del Paraguay, las revoluciones de Entre Ríos, el 90 y el 93 y diversos episodios. Fue unos de los jefes más disciplinados del viejo ejército de línea y numerosas anécdotas de su vida militar y de su férrea personalidad, algunas de las cuales narra Yaben, manifestaron su patriótico quehacer, sus meritorios servicios, su amor por la tierra en la que nacieron su esposa y sus hijos y su invariable lealtad de ciudadano y de soldado consagrado al ejército nacional.

BIBLIOGRAFIA

IGNACIO H. FOTHERINGHAM, La vida de un soldado o Reminiscencias de las Fronteras. Bs. As. 1970, 2 tomos.
RICARDO CAILLET BOIS, Semblanza de un constructor de nuestra nacionalidad: Dr. Grl. B. Victorica. Id. El General Fotheringham y la Campaña del Chaco 1884-1885. En Boletín del Instituto de Historia Argentina y Americana t. XII, 2da Serie, Bs. As., 1969, Nros 20-21.
BARTOLOME GALINDEZ, Historia política argentina. La Revolución del 80, Bs. As., 1945.

 

 

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