El 31 de marzo, como resultado de la escucha que fuera realizada sobre el sistema de radiodifusión británico que se utilizaba en las Islas, se advirtió que el Gobernador de Malvinas impartía a su población, una serie de medidas preventivas y defensivas en relación a la operación que las Fuerzas Armadas Argentinas estaban desarrollando, circunstancia que dejó en evidencia a que se había perdido el factor sorpresa.

Este hecho permitió constatar también que el aeropuerto se encontraba defendido con emplazamientos de ametralladoras y obstáculos varios que imposibilitaban el descenso sorpresivo de aeronaves, razón por la cual se impuso la necesidad de conquistarlo para tomar su control, impartiéndose directivas particulares a personal de la Armada y del Ejército Argentino para que aseguren el objetivo.